Categoría: Persoas afectadas

ILP por la dación en pago: Sí se puede. 6 de octubre salimos a la calle

El 31 de octubre finaliza el plazo para entregar las 500.000 firmas de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) por la dación en pago, el alquiler social y la paralización de los desahucios que permitirá llevar al Congreso estas demandas para que puedan traducirse en ley. El 31 de octubre quedará clara la evidencia: que no podemos seguir permitiendo una injustica como la que miles de familias viven día a día.

Desde que estalló la crisis ninguna medida propuesta desde el Gobierno central, ya sea del PP como del PSOE, ha ido realmente dirigida a proteger el derecho a la vivienda de las centenares de miles de familias que se encuentran en una situación extrema debido a la crisis, sino a perpetuar los intereses de las entidades bancarias y a tratar de confundir a la ciudadanía para obtener un mayor rédito electoral. Una crisis que están pagando los más afectados, y no los responsables de que hayamos llegado hasta aquí.

Es por ello que, desde entonces, el número de ejecuciones hipotecarias y de lanzamientos no ha dejado de incrementar semestre tras semestre.

Con la ILP abrimos una vía más para forzar este cambio normativo al que se niegan nuestros gobernantes y llevar al Congreso lo que en la calle es un clamor popular. Ahora que apenas falta un mes para la finalización del período de recogida de firmas estamos muy cerca de llegar al mínimo del medio millón, pero los mínimos no nos bastan: tienen que ser muchas más. Para así presionar, aún más si cabe, a los diputados que la van a votar. No pueden seguir legislando para proteger a los bancos: ahora toca rescatar a las personas. Es por eso que los próximos días 6 y 7 las Plataformas de Afectados por la Hipoteca convocarán de forma coordinada en un gran número de ciudades del país una recogida de firmas masiva en la calle. Las ciudades que se están adhiriendo, lugares y horas las anunciaremos más adelante en nuestra página web y os animamos a que extendáis y participéis de esta convocatoria. Cada vez somos más: no pueden negarlo.

La ILP es la única vía democrática que contempla nuestra legislación para expresar la voluntad de los ciudadanos y a ella nos hemos sumado con la voluntad de cambiar estas leyes injustas. Con la lucha colectiva hacemos frente a las injusticias sociales. Desde la calle, hasta las pequeñas brechas que permite la legislación. Si a pesar de ello el Gobierno rechaza estas propuestas, continua rescatando a las entidades financieras que han provocado la crisis y sigue permitiendo que continúen desahuciando a miles de familias en nuestro país, las PAH no van a quedarse de brazos cruzados y entenderemos que estarán justificadas medidas más contundentes para hacer efectivo este derecho fundamental que está siendo vulnerado con el pretexto de la crisis.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca ha paralizado centenares de desahucios al grito de ¡Sí se Puede!

Y ¡sí se puede! obligar a los gobiernos a legislar para proteger el derecho a la vivienda. Porque la nuestra es una lucha por la justicia social.

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La PAH contra el desahucio express

Por si a alguien le quedaba alguna duda de para quien gobierna este Gobierno, el ejecutivo no ha querido desaprovechar este mes de agosto para aprobar un decretazo que de una vez termine con los pocos derechos que aun tenían los inquilinos en el estado español.

La reforma anunciada para ser aprobada en el Consejo de Ministros de hoy viernes 24 de agosto, prevee, entre otros: reducir los años del contrato de alquiler de 5 a 3 años, agilizar aun más los desahucios por impago de alquiler, y beneficiar fiscalmente a los grandes especuladores inmobiliarios. Y todo ello sin aprobar ninguna medida que ayude a las personas que contra su voluntad sufren el desempleo y los recortes, y que en consecuencia no pueden pagar la hipoteca o el alquiler.

La PAH desde su fundación en 2009 ha explicado que nos centramos en la denuncia de las ejecuciones hipotecarias por ser una de las caras más dramáticas de la crisis habitacional que afecta a millones de personas, pero que eramos muy conscientes de que ejecuciones y desalojos hipotecarios eran la punta del iceberg de un problema más amplio: la mercantilización de la vivienda y la vulneración sistemática del derecho a una vivienda digna en el estado español. Alquiler y compra son dos caras de una misma moneda: si muchas personas se hipotecaron en este país fue precisamente porque desde hace años los sucesivos gobiernos del PSOE y el PP han ido mermando los derechos de los inquilinos, haciendo que el alquiler no fuera una alternativa real para quienes legítimamente querían acceder a un hogar asequible y estable. Alquilar era oficialmente “tirar el dinero”, fiscalmente sólo desgravaba la compra y los inquilinos año tras año tenían menos derechos.

Y no sólo. La PAH también se da por aludida con esta nueva reforma en la medida en que la casi totalidad de las cientos de miles de personas que ya han sufrido o están sufriendo una ejecución hipotecaria pasan directamente al mercado del alquiler. Es decir, mientras no existan otras alternativas (como las cooperativas en régimen de cesión de uso, habituales en el norte de Europa y otros países), el destino inmediato de las personas afectadas por la hipoteca es el alquiler. Así, se da la paradoja que el Gobierno condena a las familias a sufrir la violencia de un desahucio varias veces en poco tiempo: primero por ejecución hipotecaria, después en el mercado privado del alquiler, y en todos los casos sin ofrecer ninguna alternativa de realojo en un parque de vivienda social asequible inexistente en España.

La excusa del Gobierno es muy mala: dice que pretende fomentar el alquiler. Pero la receta de sobreproteger a la parte fuerte del contrato no es nueva, llevan aplicándola muchos años, y su efecto ha sido sistemáticamente el contrario. Además, si lo que realmente preocupara al Gobierno fuera la inseguridad jurídica de algunos propietarios, lo que debería hacer es distinguir entre pequeños y grandes propietarios; entre quien deja de pagar por falta de capacidad económica y quien lo hace por mala fe; y, sobre todo, ofrecer soluciones de realojo y garantizar un parque de alquiler social asequible donde ubicar a las familias que lo necesiten.

La nueva reforma del alquiler no sólo vulnera todos los compromisos del Estado español en materia de derechos humanos. Además, profundiza en una política de vivienda que ya se ha demostrado un fracaso. Precarizar el alquiler, agilizar los desahucios, promover la compra a través del sobreendeudamiento e incentivar la especulación inmobiliaria nos ha llevado a ser campeones europeos en desahucios, ejecuciones hipotecarias, viviendas vacías, precios elevadísimos y corrupción, entre otros. La nueva reforma beneficia a los grandes propietarios, en especial a la banca, y busca atraer la inversión de grandes capitales extranjeros. En concreto, prepara el terreno para dar salida al “banco malo” que el Gobierno está a punto de aprobar: con el “banco malo” el estado comprará a precios inflados de burbuja los activos inmobiliarios que la banca no logra colocar. A continuación, los ofrecerá a inversores extranjeros, especialmente chinos y rusos, con grandes ventajas fiscales aprobadas en el decreto de hoy; por ejemplo, tributando al 0% en el impuesto de sociedades. Una vez más, el Gobierno socializa las pérdidas y privatiza los beneficios con un resctae multimillonario encubierto. La banca gana, la población pierde.

Pero hay un dato que el Gobierno parece no haber incluido en sus cálculos. La población ya no puede más. Cientos de miles de personas están firmando la ILP por la dación en pago retroactiva, la paralización de los desahucios y la reconversión de la vivienda vacía en manos de la banca en alquiler social asequible, y no vamos a tolerar que se desprecie la voluntad popular. Millones de viviendas vacías esperan a cumplir su función social. Sobran viviendas y sólo falta voluntad política para hacer efectivo el derecho a la vivienda. Si el Gobierno no lo hace, lo haremos nostras.

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57 dias de silencio

Jorge Cordero cumple hoy cincuenta y siete días huelga de hambre acampado en la Plaza de La Escandalera de Oviedo reivindicando su derecho a reiniciar desde cero su vida, la de su esposa Patricia y su hija de seis meses Amanda. El día 27 de junio fueron desahuciados de su vivienda en el barrio de Ciudad Naranco, tras una brutal intervención policial que se saldó con veinte detenidas de entre las numerosas personas que, atendiendo la convocatoria de diversos colectivos sociales se habían congregado allí para evitar tal atropello. Ahora Jorge, cobijado bajo su precario toldo, solicita a Cajastur, la entidad financiera que ejecutó su hipoteca, que cancele la deuda que aún le reclama, cercana a los 108.000 €.

La reivindicación de Jorge y la dignidad que ha demostrado durante estos cincuenta y siete días vienen recibiendo el respaldo y la simpatía de miles de ciudadanos y ciudadanas que suscriben las diversas campañas de recogida de firmas, presentan quejas formales ante Cajastur, retiran sus ahorros o cancelan sus cuentas, o participan en las numerosas concentraciones convocadas por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Stop Desahucios o el Movimiento 15M. Este enorme favor popular contrasta vivamente con el silencio mantenido por los poderes financiero, político y mediático de la región. La demanda de Jorge no ha merecido ni una sola declaración por parte de su destinataria, Cajastur, que no sólo ignora su presencia a las mismas puertas de su sede central, sino que devuelve sin abrir las cartas de petición enviadas por Jorge mediante correo certificado.

Por su parte, los partidos políticos mayoritarios han dado la callada por respuesta a la carta abierta remitida el pasado 13 de julio reclamando su posicionamiento público en este conflicto, habida cuenta de que la mayoría de los miembros del Consejo de Administración de Cajastur ostentan dicha condición en función de su militancia en dichos partidos. Esta inhibición resulta aún más vergonzosa en el caso del PSOE, que incluía la dación en pago en su programa electoral de las elecciones generales de 2011. Tan sólo IU se ha manifestado públicamente y ha realizado gestiones, hasta el momento sin resultado.

Pero la omisión más estrepitosa si cabe, teniendo en cuenta su misión y responsabilidad frente a la ciudadanía, es la protagonizada por los medios de comunicación regionales, que han establecido un bloqueo informativo alrededor de la Plaza de La Escandalera imposible de traspasar. Únicamente honrosas excepciones, como los medios críticos e independientes (Diagonal, Periodismo Humano, Glayíu, entre otros) se hacen eco con regularidad de la evolución de la lucha de Jorge; el silencio del resto evidencia su sumisión a los intereses de Cajastur y al poder que ésta ejerce a través de sus créditos y sus contratos de publicidad.

Pero esta situación no podrá mantenerse durante mucho tiempo. Políticos, banqueros y dueños de los medios de comunicación no podrán seguir actuando como si en la Plaza de La Escandalera nada sucediera, como si Jorge, en sus propias palabras, fuera “un elemento más del mobiliario urbano”. Y lo saben. Pero, como ha ocurrido con todos los avances sociales a lo largo de la Historia se resisten, se esconden, dan largas, en ocasiones patalean, hasta que un día miran alrededor y encuentran de vuelta el mismo silencio atronador al que han condenado a los precursores de los derechos ciudadanos como Jorge Cordero.

La gran mentira. Sí hay alternativas a los recortes

Es sorprendente que la administración Rajoy continúe repitiendo esta creencia (creencia basada más en la fe que en la evidencia) cuando todos los datos acumulados muestran lo erróneos que son los supuestos sobre los que se basa.

Pero antes de mostrar tales datos, es importante subrayar, una vez más, lo que tienen en común los países hoy intervenidos –España, Grecia, Portugal e Irlanda–. Todos ellos tienen estados pobres (su gasto público, incluyendo el gasto público social por habitante, es de los más bajos de la Eurozona), con escasos ingresos al Estado (entre los más bajos de la Eurozona), poco redistributivos (entre los menos redistributivos de la Eurozona), y basados en una fiscalidad altamente regresiva (de los más regresivos de la Eurozona). La causa de que todos estos países tengan estos puntos en común es que todos ellos tienen un contexto político semejante. Durante su reciente historia (los últimos cincuenta años) las fuerzas conservadoras han tenido una enorme influencia sobre sus Estados. Fueron gobernados por muchas décadas por gobiernos ultraconservadores. El contraste con los países escandinavos (que tienen los Estados más desarrollados, con mayores políticas redistributivas y políticas fiscales más progresivas en la UE) se basa en que en aquellos países las fuerzas progresistas han sido las dominantes en su vida política, al revés que en los países intervenidos.

Se podría argumentar que España, como también aquellos países, tiene un Estado pobre porque es un país pobre. Pero los datos no confirman esta situación. El PIB per cápita es el 94% del promedio de la UE-15, y en cambio, el gasto público es sólo un 72% del promedio de la UE-15. En realidad, si fuera un 94%, España se gastaría 66.000 millones más en su sector público y en su subfinanciado Estado del bienestar (tanto en sus transferencias como en sus servicios públicos). Pero no se los gasta, no porque no existan. Sí que existen. Lo que ocurre es que el Estado no los recoge. Y ahí está el punto clave que no se cita. La regresividad de la política fiscal que España tiene en común con todos los países intervenidos. Han tenido que pedir prestado dinero porque el Estado no recoge el suficiente.

Pero lo que es incluso peor es que durante la era de bonanza (estimulada por la burbuja inmobiliaria), el Estado español bajó más y más los impuestos, bajada que favoreció particularmente a las rentas superiores, que adquieren la mayoría de sus rentas de la propiedad de capital. Esta bajada de impuestos determinó –según ha indicado el Fondo Monetario Internacional– nada menos que la mitad del déficit estructural del Estado, déficit que permaneció oculto durante la expansión económica por el elevado crecimiento de ingresos al Estado, apareciendo, sin embargo, en toda su crudeza cuando el boom explotó. Y ahora el Estado tiene que pedir prestado el dinero a los bancos (donde los súper ricos depositan los ingresos que habían adquirido como consecuencia de la bajada de sus impuestos), teniendo que pagar intereses para conseguir el dinero, que podría haberse obtenido, si no hubieran bajado los impuestos.

Y ahí está el problema más silenciado en los medios y en los debates. Fue una lástima que ninguno de los que participaron en el debate en las Cortes españolas hiciese las siguientes preguntas al presidente Rajoy: ¿Por qué el Estado español decidió congelar las pensiones a fin de conseguir 1.200 millones de euros, en lugar de revertir la bajada del impuesto de sucesiones, con lo cual habría obtenido casi el doble de ingresos ( 2.552 millones). O, ¿por qué en lugar de recortar nada menos que 7.000 millones en sanidad, el gobierno no eliminó la reducción del Impuesto de Sociedades a las empresas que facturan más de 150 millones de euros al año, lo que significa menos del 0,12% de todas las empresas, con lo cual hubieran obtenido más de 5.600 millones de euros? O, ¿por qué quiere ahora establecer el copago sanitario en lugar de aumentar los impuestos de los fondos SICAV y las ganancias especulativas? O, ¿por qué quiere aumentar el IVA, en este momento de recesión, que afectará a las clases populares, en lugar de aumentar el impuesto de Sociedades al 35% para empresas que ganen más de un millón de euros al año, con lo cual ingresaría 14.000 millones de euros más? O, ¿por qué quiere destruir puestos de trabajo en los servicios públicos en lugar de establecer un impuesto a las transacciones financieras, con lo cual, tal como ha señalado el sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda, se conseguirían 5.000 millones de euros? O, ¿por qué en lugar de forzar reducciones de los Estados del bienestar gestionados por las CCAA no reduce la economía sumergida diez puntos, con lo cual aumentaría 38.500 millones de euros?

Estas son las preguntas que deberían haberse hecho y no se hicieron. Rajoy no las habría podido contestar y habría quedado en evidencia, mostrando, que en contra de lo que dice, sí que hay alternativas y sí que hay dinero.

Récord de Desahucios en España: 58.241 familias se quedan sin vivienda

Madrid (Efe).- Los juzgados españoles procesaron el año pasado 58.241 expedientes de desahucio, cifra que supone un récord desde que se tiene registro y que supuso además un aumento del 22 por ciento con respecto a 2010. Los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) publicados hoy revelan el impacto que la crisis económica y el desempleo ha tenido en la pérdida de viviendas, bien porque el inquilino no paga el alquiler o porque el propietario no es capaz de abonar su hipoteca al banco.

La región mas afectada, con diferencia, fue la Comunidad Valenciana, con 13.711 desahucios, seguido de Andalucía con 9.864 y Madrid con 9.460 expedientes. La menos afectada fue La Rioja, con 244. Sólo en el cuarto trimestre, los desalojos de viviendas iniciados en España ascendieron a 15.347, cifra que va en línea con los trimestres anteriores, salvo en el tercer trimestre, en el que hubo unos 10.800.

El Consejo General del Poder Judicial ha informado hoy también de las ejecuciones, es decir, los procedimientos iniciados por las entidades hipotecarias para quedarse con las viviendas impagadas, y que en 2011 registraron un descenso del 17 por ciento, hasta los 77.854, lejos del récord alcanzado en 2010 con 93.636 procedimientos. Andalucía se puso a la cabeza con 16.313 expedientes, seguido de la Comunidad Valenciana con 14.868 y Cataluña con 13.727.

Sólo en el último trimestre se iniciaron en España 20.751 expedientes, un 17 por ciento menos que en el mismo periodo del año anterior. Las estadísticas judiciales del CGPJ ofrecen también datos sobre los procesos concursales que han sufrido las empresas, y que en el año 2011 ascendieron a 8.027, la cifra más alta desde que se tiene registro y un 13 por ciento más que en 2010. La comunidad más afectada fue la catalana con 1.564 concursos, seguido de la valenciana con 1.241 y Madrid con 1.141.