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Viena, la utopía práctica de la vivienda accesible para la mayoría (Marc Bassets)

Es relativamente sencillo acceder a un apartamento de propiedad pública en Viena. Entre el 75% y el 80% de los vieneses cumple los requisitos para optar avivir pagando, para siempre, un alquiler moderado y no tener ni que plantearse ser propietarios.
Es sencillo y es barato. Durante tres días visitando este mes de octubre bloques de vivienda social por la capital austriaca, una vecina contó a este periódico que pagaba 370 euros al mes por 70 metros cuadrados en el Karl Marx-Hof, complejo de edificios de los años treinta. Otra, en el otro extremo, desembolsaba 1.200
euros mensuales por 100 metros cuadrados y dos terrazas en Alterlaa, un complejo de los años setenta con piscina y sauna.
“Por nada en el mundo me marcharía”, dijeron casi todos los vecinos entrevistados en los edificios municipales y las cooperativas que han convertido
Viena en la ciudad a la que buena parte del mundo acude a buscar soluciones para la crisis del alquiler. Un jubilado afirmó: “Yo de aquí no me voy. Mi próxima residencia tendrá dos metros de largo y medio de ancho. ¿Lo entiende?”
Viena tiene 1,9 millones de habitantes y una tradición de políticas públicas que se remonta a la Viena Roja, tras la Primera Guerra Mundial y la caída de los
Habsburgo. Hoy en Austria la extrema derecha es el primer partido en el Parlamento, pero la capital sigue siendo un bastión de los socialdemócratas, que,
con la excepción de los años de dictadura y nacionalsocialismo, ha gobernado siempre, con políticas progresistas e igualitarias y también una efectiva red clientelar.
Un 76% de los pisos en la vieja ciudad imperial son de alquiler. Unos 220.000 pertenecen al Ayuntamiento y unos 200.000 a cooperativas que ofrecen también
pisos de precio asequible y cuentan con apoyo público. El resultado es una oferta de alquileres baratos, cuya existencia acaba presionando a la baja los alquileres
del mercado privado. Christian Schantl es responsable de relaciones internacionales de Wiener
Wohnen, la mayor empresa pública de vivienda en Europa. Viena se ha convertido en un modelo y él es el encargado de explicarlo y defenderlo ante
potenciales ataques que podrían venir, por ejemplo, desde Bruselas, por distorsionar el libre mercado. En Viena, explica Schantl, el metro cuadrad apartamentos públicos cuesta en torno a 8,5 euros con gastos incluidos; en la privada son 15 euros. Para hacerse una idea, según el portal Idealista, en
ciudades como Barcelona o Madrid el precio del metro cuadrado ronda los 20 euros

Schantl cita al periodista una mañana de octubre en el Sonnwendviertel, un barrio nuevo con edificios todavía relucientes, carriles bici, hoteles-boutique, una tienda de bicicletas, supermercados, un tranvía y calles peatonales cerca de la Estación Central. Se construyó entre 2004 y 2022 en unos terrenos de la empresa pública de ferrocarriles. Está en el centro de la ciudad, pero parecen las afueras. Aquí las horas pasan lentas, sin estrés.

En la pradera que hace de avenida central, Schantl enumera las condiciones para alquilar una vivienda social en Viena. Primera condición: ser ciudadano europeo. Segunda: llevar al menos dos años en la ciudad. Tercera: no sobrepasar un umbral de ingresos. Toda persona que ingrese al mes hasta 3.506 euros tiene derecho a un apartamento público. Para una pareja son 5.225 euros mensuales; para tres personas, 5.918; para cuatro, 6.599. Esto significa que la mayoría de los residentes puede optar a estos pisos de alquiler reducido, y que estos se encuentran por todos los barrios y cubren todas las clases sociales.

Significa que ocupan un lugar central en el entramado urbano y en el tejido social. “No es solo para los muy pobres, sino para la clase media”, explica. En Viena,además, quien accede a una vivienda social puede quedarse en ella el resto de su vida e incluso pasarla a sus hijos. Pongamos el caso de un joven con ingresos bajos que recibe un apartamento a precio asequible. Después, prospera en la vida. Se hace rico. Pues seguirá pagando el mismo alquiler barato y no se le podrá obligar a marcharse. Es una de las quejas que plantea, durante una entrevista en el Ayuntamiento de Viena, Peter Sittler, responsable de política de vivienda en el ÖVP, el partido de la oposición conservadora al Gobierno del socialdemócrata SPÖ. En su opinión, el umbral para acceder a la vivienda social es demasiado alto. “Debería ser solo para personas necesitadas”, afirma. No se trataría de echar a los que ya están, sino de subirles el alquiler. Hoy no es así.

Podría argumentarse que lo que hace Viena es subvencionar a los ricos, una redistribución hacia arriba, porque las personas con menos ingresos deben dedicar al alquiler un porcentaje mayor de su renta que las personas con más ingresos. La réplica a esa crítica es que así se ha mantenido una clase media que no vive, como en otros países occidentales, con el agua al cuello al tener que dedicar buena parte de su salario al alquiler o la hipoteca. Otra respuesta la da Christian Schantl, de Wiener Wohnen: “Queremos una sociedad mezclada.

Es la manera de evitar situaciones de gueto”, dice. La vicealcaldesa Kathrin Gaál señala que una de las claves del éxito es disponer de suelo público para la construcción, tres millones de metros cuadrados de reservas en el caso de Viena. “Esto”, dice, “proporciona a los vieneses la certeza de que la vivienda seguirá siendo asequible”.

Pero el modelo vienés no surge de la nada, por lo que “no es posible copiarlo idénticamente”, según Gaál. “El sistema se basa en una tradición de 100 años”.

Hace un siglo, el Imperio Austrohúngaro se acaba de derrumbar. Viena ha pasado de ser la capital de un vasto territorio que abarcaba lenguas, nacionalidades y religiones diversas a convertirse en la capital de una pequeña república. La clase obrera vive en chabolas o casas insalubres. Son tiempos de revoluciones. Cuando los socialdemócratas llegan al poder, ponen en marcha un programa masivo de construcción. “Los socialdemócratas decidieron hacer de Viena un ejemplo de lo que ellos llamaban socialismo municipal”, explica por teléfono la historiadora de Harvard Eve Blau, autora de The Architecture of Red Vienna, 1919-1934. “Era un proyecto para cambiar la sociedad cambiando la ciudad”. Paseando por Viena, el viajero no se cansa de descubrir complejos de esta época, todos con un estilo difícil de definir. Algunas parecen casas típicas austriacas, pero de dimensiones gigantes; otras tienen algo de la arquitectura fascista o estalinista. “Tiene un aspecto conservador”, describe la historiadora Blau. “Pero, para mí, la política no está en la forma, sino en el plano”. Es política la ubicación del edificio: no en el extrarradio, sino integrada en la ciudad. Y lo es su organización, con jardines públicos y servicios. Esto es lo revolucionario y en este sentido la Viena roja y la actual son una refutación del modelo urbanístico de los grandes bloques de edificios en las afueras de las ciudades. No es extraño que, durante la visita a Viena, varias personas se refiriesen a las banlieues francesas y sus problemas de discriminación y violencia. La idea era: “Esto no es París”.

El más conocido de estos complejos históricos vieneses es el que lleva el nombre de Karl Marx, construido entre 1927 y 1930 por el arquitecto Karl Ehn con una fachada de más de un kilómetro y jardines interiores y servicios que en su momento le daban un aire de auténtica ciudad dentro de la ciudad. Claudio Magris, en su obra maestra Danubio, escribía que el Karl Marx-Hof “nació de la voluntad de reformar, de la fe en el progreso, del intento de construir una sociedad diferente, abierta a nuevas clases y destinada a ser guiada por esta”.

“Hoy en día es fácil sonreír ante esta grisura de caserna”, añadía. “Pero los patios y parterres tienen su alegría melancólica, hablan de los juegos de niños que, antes de existir estas casas, vivían en cuchitriles o cuevas sin nombre, y del orgullo de familias que, en estas casas, por primera vez, tuvieron la posibilidad de vivir con dignidad, como personas”.

Ahí está Karin, una jubilada que pasea a su perrito y cuenta que entró en 1983. ¿Cómo logró el piso? “A través del Partido Socialdemócrata”. Hay inquilinos más recientes, como Faraz Saie Hoisseini, nacido en Teherán hace 32 años y con la nacionalidad austriaca, y residente en un piso de 57 metros cuadrados ubicado en el centro exacto de todo el complejo. Dice que paga 750 euros al mes, gastos incluidos. Él es físico de formación, pero también artista, y tiene un piano de cola en el salón. Reside aquí desde hace seis meses. No puede volver a Irán, donde vive su familia. Dice que, a pesar de todo, “la última esperanza de la civilización está en Europa”. La civilización, para él, es esta utopía práctica, la utopía de Karl Marx-Hof, Alterlaa, los nuevos barrios de la estación de tren, esa “voluntad de reformar y la fe en el progreso” de la que hablaba Magris, y que sigue en pie.

¿Por cuánto tiempo?

En uno de los países europeos donde la extrema derecha es más fuerte, no habría que dar nada por seguro, pero es llamativo el consenso que suscita la vivienda pública y accesible. Cuando EL PAÍS pregunta al conservador moderado Sittler si privatizarla es una opción, lo descarta, y menciona los problemas de Berlín con la subida de precios tras vender vivienda social. Explica que ni siquiera la extrema derecha del FPÖ lo pide, pues se postula como “el partido de la gente ‘pequeña”, y estas son las casas donde viven estas personas.

Que la utopía es más complicada de lo que parece se percibe en Alterlaa, el complejo monumental de los años setenta con bloques de 28 pisos. En otras ciudades europeas sería un nido de conflictos sociales y marginación con infraestructuras degradadas; en Viena sigue siendo una ciudad-jardín pulcra y próspera. Pero también uniformemente blanca y envejecida.

“Desgraciadamente, tenemos una escuela en la que hay muchos extranjeros, muchos inmigrantes, aunque no viven en el barrio”, dice Wolfgang, el jubilado

que solo se marchará de aquí en un ataúd. Nos ha abierto la puerta de la iglesia, que ya raramente se llena, y su voz resuena: “La cristiandad muere lentamente”.

Hasta aquí llegan las ideas que avanzan por toda Austria y Europa, y algunos ven en estas ideas un peligro para el ideal socialdemócrata de las casas para todos. “Viena tiene una herencia cultural, y esta es su herencia social”, dice el veterano periodista Uwe Mauch, quien vive desde los 20 años en un complejo municipalconstruido en los años cincuenta en el norte de la ciudad. Pero añade una nota pesimismo “me asusta que podamos perderlo 

Publicado en @el pais y @pensamientoCritico.org

Novas medidas para enfrontar a COVID-19 en alugueres

O pasado 1 de abril, enmedio da crise sanitaria xerada pola COVID-19, publicouse un novo paquete de medidas aprobadas polo Goberno para facer fronte á situación, complementando a moratoria hipotecaria impulsada dúas semanas antes. Entre elas, atópanse medidas a ter en conta, aínda que claramente insuficientes, en materia de alugueres, hipotecas e outros créditos. 

As medidas para hipotecas, sobre as cales xa advertimos que eran limitadas e insuficientes, tratarémola próximamente, ampliando o resumo e os documentos útiles que publicamos fai dúas semanas (consultar aquí resumo e documentos útiles para pedila).

Respecto de as medidas para alugueres, a PAH reclama que se exonere ás afectadas e que non haxa nin un euro máis de diñeiro público que poida subvencionar alugueres especulativos de grandes propietarios. En cambio, hai que compensar ao pequeno propietario que ten unha vivenda alugada a un prezo asequible para poder vivir e non pode chegar a un arranxo co seu inquilino.

Todo o mundo sabe que o problema da burbulla de prezos para inquilinas e inquilinos vén de antes da COVID-19. Demóstrano os 253.473 desahucios de aluguer de 2013 a 2019 en España, 65.410 en Catalunya e 16.149 en Barcelona. Á vez que freamos a curva de contaxio, fai falta protexer ás inquilinas dos impagos. E logo de gañar ao coronavirus haberá que doblegar a curva de desahucios: os acumulados e os que se fixarán si non se protexe agora ás inquilinas. Necesitamos un plan de choque social.

No entanto, aínda coas grandes limitacións das medidas que foron aprobadas, é importante facilitar información a quen este mes terán dificultades para pagar o aluguer.

Cales son as medidas para inquilinas que se aprobaron?

1) Suspensión excepcional dos desahucios de aluguer para fogares vulnerables sen alternativa: haberá que acreditar nos xulgados que a familia atópase nunha situación de vulnerabilidade sobrevenida por culpa da crise da COVID-19, lla poderá solicitar unha vez levántese o estado de alarma, xa que mentres dure os procedementos de desahucio e os prazos administrativos asociados están suspendidos. Tamén se poderán suspender os xuízos durante 6 meses ata o mes de outubro.

2) Prórroga dos alugueres que finalicen entre o 2 de abril e ata dous meses despois do fin do estado de alarma: por un máximo de 6 meses mantendo as mesmas condicións, e o arrendador deberá aceptar a solicitude, a non ser que haxa outro acordo máis beneficioso entre as partes.

3) Moratoria da débeda de aluguer en caso de grandes tenedores e empresas ou entidades públicas de vivenda: adiamento ou a condonación total ou parcial da mesma por acordo e senón haino, poderase solicitar ata o 2 de maio o adiamento temporal e extraordinario (moratoria). A Propiedade poderá elixir entre redución do 50% do aluguer durante o tempo que dure o estado de alarma e posteriores (máximo 4 meses) ou unha moratoria polo mesmo tempo deste que se pagará fraccionado sen intereses durante polo menos 3 anos sempre dentro da vixencia do contrato.

4) Modificación das condicións contractuales no caso de pequenos propietarios: adiamento ou a condonación total ou parcial dos alugueres con carácter voluntario-acordo; e si non se alcanza, poderase pedir ata o 2 de maio o adiamento temporal e extraordinario no pago da renda, ao cal a Propiedade debe responder en 7 días laborables as condicións que acepta ou posibles alternativas. 

5) Avales estatais para pagar os alugueres e axudas públicas para devolver os microcréditos: os primeiros solicítanse ás entidades bancarias cun prazo de devolución de ata seis anos, prorrogables e sen gastos e intereses para o solicitante, por un importe máximo de 6 mensualidades e para ambas situacións (3 e 4). As axudas son para devolver as axudas transitorias de financiamento (microcréditos) daqueles fogares que non se recuperaron, ata 900 ?/mes e ata o 100% da renda de aluguer. Pediranse ás comunidades autónomas e aínda non están activas. 

Entramos a miña familia e eu nestas medidas?

Para poder acollerse a calquera destas medidas, a unidade familiar debe estar e poder acreditar unha situación de vulnerabilidade económica definida pola lei (ver documento de resumo), cumprindo dous supostos: (a) situacións de impacto económico laboral por COVID-19 (desemprego, ERTE, redución de xornada por coidados en caso de ser empresario, outras circunstancias similares que supoñan unha perda substancial de ingresos), sempre que os ingresos da unidade familiar non superen o mes anterior á moratoria os 1.613,52?* (3 IPREM mensual, con ampliacións por supostos concretos); e (b) cota de aluguer suministros ? 35% ingresos netos da unidade familiar.

O que me aluga é un gran tenedor-propietario ou un pequeno propietario?

É un gran tenedor a persoa física ou xurídica que sexa titular de máis de dez inmuebles urbanos (vivendas, locais, solares, edificios en construción), excluíndo garajes e trasteiros, ou unha superficie construída de máis de 1.500 m². O resto son considerados pequenos tenedores por esta lei (aínda que unha empresa con menos de 10 inmuebles ou un particular con 9 vivendas, debería ser considerado como tal).

Que prazos temos para solicitalas?

Moitos alugueres páganse antes do 2-5 de abril, polo que aínda que o prazo para a solicitude de condonaciones ou moratorias é ata o 2 de maio, si ten urxencia presentar canto antes os escritos e documentación acreditativa. Non hai que preocuparse polos prazos de solicitude para a suspensión dos desahucios de aluguer, xa que aplican a partir de que se levante o estado de alarma, estando actualmente parados.

Cando poderei acceder aos documentos útiles para solicitalas?

Para facilitar o empoderamiento e defensa das persoas e poidan beneficiarse das medidas, resumiuse todo iso nun documento coa información básica (ver achego).

Neste momento, estamos traballando xa en documentos útiles para solicitar tales medidas, que próximamente colgaremos nas nosas webs, priorizando primeiro os máis urxentes.

A lei que hai que consultar para máis información é o Real Decreto-Lei 11/2020, de 31 de marzo. As medidas de alugueres están nos artigos do 1 ao 15, e as de hipotecas e outros créditos nos artigos do 16 ao 27.

Modelos colaborativos en la provisión de Vivienda en Europa

El gasto social del Estado español destinado a las familias en materia de vivienda y la exclusión social, se sitúa en el 1,7%, dos puntos por debajo de la media europea. El 20% de la población de España está excluida del mercado inmobiliario, según los datos del observatorio de la vivienda del Consejo General del Notariado de 2005. Los precios de la vivienda son desorbitados con incrementos del 107% en siete años, en cambio los

salarios en ese mismo período sólo lo hicieron en un 34%, además, la tasa de paro en el tramo de edad de 18 a 35 años es del 13,2% y la tasa de pobreza se sitúa en el 18,5%, la constante bajada del gasto público en protección social ha supuesto la reducción del 24% del PIB en 1993, al 20% en el 2002”.

En este contexto, y ante la incapacidad del modelo de vivienda social español para dar respuesta a las demandas ciudadanas de los últimos años, parece necesario abogar por un cambio en los objetivos de la política de vivienda, apostando por soluciones innovadoras basadas en experiencias de éxito de países de nuestro entorno.

Podemos señalar que la crisis económica y financiera de los últimos años ha puesto de manifiesto el agotamiento del modelo predominante de acceso a la vivienda de nuestro país. Este, basado en la idea de producir vivienda libre en propiedad con objetivo de alcanzar la máxima rentabilidad, no ha permitido, de manera general, satisfacer las necesidades de la población más vulnerable, y ante situaciones de falta de acceso a crédito,

Esta misma dinámica, de ofertar vivienda en venta, ha sido la generalizada en el caso de la vivienda protegida, lo que ha hecho que en nuestro país no se cuente con un parque de vivienda social en alquiler, de titularidad pública, capaz de absorber las demandas surgidas en la citada situación de emergencia. Además de ser inoperante ,es mas que cuestionable que se gaste dinero publico en conseguir que unas pocas familias accedan a vivienda en propiedad .La VPO debe ser mayoritariamente destinada al Alquiler .

Esta vinculación a la idea de propiedad, que en muchos casos se entiende como de fuerte arraigo cultural en nuestro país, responde más a un modelo alentado por las políticas de vivienda que responde mas a intereses de las inmobiliarias y la Banca que al interés ciudadano . Así, las medidas de facilitación fiscal a la venta frente al alquiler han convertido a esta segunda vía de acceso a la vivienda en la única alternativa para quienes no cuentan con capacidad de adquisición Se sigue facilitando el acceso a prestamos y no a una vivienda

Hay que apostar por una politica de Alquler movilizando la Vivienda desocupada y tambien las iniciativas de provisión de vivienda social como las iniciativas de Holanda ,Berlin …

Fuente https://www.fundacionalternativas.org

Quen controla os Pisos Turísticos

Dise que os Pisos turísticos son poucos en relación co total da vivenda e que o seu impacto sobre a subida de prezo do Aluguer é moi pequeno .

  • O ano pasado, nun total de 22 cidades españolas, as prazas en vivendas turísticas (473.956) superaron aos aloxamentos regrados (335.606), segundo datos do lobi turístico Exceltur. Son unhas cifras que coinciden co informe ‘ Private Accomodation in Europe: 2010-2020’, que sitúa a España como o terceiro país con máis oferta de Europa, con 450.000 vivendas vacacionais, segundo datos proporcionados pola plataforma HomeAway.
  • A estancia media foi de 3,7 noites e o gasto medio diario de cada hóspede foi de 139 euros
  • Máis de 1,2 millóns de visitantes aloxáronse na cidade a través da plataforma AirBnb

*És moi difícil saber exactamente o impacto no prezo de todo o mercado do aluguer Pero todos os expertos e colectivos ,incluídos a patronal do sector , sinalan que nas zonas de alta concentración turística o seu impacto é innegable

O segundo argumento que defenden os defensores do mercado de aluguer turístico é que este non só son unha fonte de ingresos para economía sinó que supoñen un recurso para a economia domestica ,un “complemento” que axuda a pagar Hipotecas ou suplementar a pensión etc . Imos toda unha salvación para chegar a fin de mes

O certo aínda que os datos que achega AirBnb digan 80% dos anfitrións de pisos enteiros só anuncia unha vivenda.Din :«A maioría son mulleres (53%), con 41 anos de media de idade e levan vivindo en Madrid unha media de 28 anos». A realidade dista desta idílica visión , son propietarios de varias vivendas das cales a inmensa maioría delas nin sequera está designada como segunda vivenda para Facenda :

  • – Só o 46 % dos caseiros declaran a facenda Hai outros 1,25 millóns de propietarios (54%) que non declaran os arrendamentos cobrados. Son unha enorme bolsa de fraude calculada contorna a 3000 millóns anuais polos inspectores de Facenda
  • Un tipo singular de vivenda

    Dedícanse ao aluguer turístico un tipo singular de vivendas , como declara unha propietaria destas vivendas : “Pisos moi vellos e non lles daba a gana reformalos ou non querían arriscarse a meter diñeiro nunha reforma para que logo non se alugase. E se o deixaban vello, tiñan que alugalo moi barato, así que preferían deixalo baleiro»

    A nosa sociedade non debe continuar na senda de crecer á conta dun turismo salvaxe que aporta moi pouco diñeiro cualitativamente, pero que deixa un gran impacto negativo :

    • Despraza aos veciños dos barrios e isto é innegable.
    • Xera un gasto social importante e desvio de recursos ,a pegada ambiental e de convivencia faise insoportable xa en cidades como Barcelona ,Madrid ,a costa mediterránea etc Queremos este modelo de crecente ou necesitamos urxentemente un control ?

    Os pisos turísticos crecen no medio dun caos regulatorio A oferta de vivendas de tempada supera en22 cidades á de aloxamentos regulados As queixas ,os desacordos ,os conflitos xerados por este turismo “baixo custo” non son socialmente rendibles .

    @A.T

    Alojarse después de la debacle. Por una nueva cultura de la vivienda

    Ignacio Marinas

    La vivienda, un derecho, una necesidad y un bien, en cuya producción intervienen factores económicos (financieros), sociales (alojarse en esa segunda piel que es la casa) y ambientales (consumo de suelo, infraestructuras densidad urbana, huella ecológica), presenta hoy un panorama crítico en el que estar fuera del mercado de la vivienda equivale, para muchas familias, a estar fuera del sistema.

    Análisis de la situación

    Desde diferentes perspectivas, los análisis sobre el problema de la vivienda en las propias administraciones lo califican, de forma unánime, como muy grave.

    Tras la explosión de la burbuja inmobiliaria que cambió el mercado inmobiliario, seguimos buscando soluciones para atender el derecho constitucional de los hogares a una vivienda. Ahora en un contexto más complejo donde la necesidad de alojamiento ha venido discurriendo en paralelo a una sobreabundancia de viviendas, un desencuentro total entre recursos y necesidades en muchas familias y una política que optó por rescatar a los bancos y desprotegió a los más débiles, disminuye la inversión en vivienda social y no adecua la legislación sobre ordenación del territorio, sobre ordenación urbana y sobre vivienda a las necesidades de la nueva coyuntura.

    El problema de la vivienda presenta ahora un panorama inédito y desolador: gente sin casas y casas sin gente; demanda insolvente en el mercado inmobiliario para la compra que incrementa la demanda de alquiler, lo que origina desahucios continuos. La oferta actual de vivienda no se adecua a la demanda derivada de nuevas formas de convivencia, y una política de vivienda, que aún incentiva la compra, olvida el alquiler social y también por ello resulta obsoleta e inadecuada para la actual coyuntura. Al mismo tiempo que aparecen nuevos agentes inmobiliarios que intervienen en el mercado, las administraciones autonómicas han aprobado nuevas regulaciones sobre la gestión de las viviendas vacías y el alquiler y se ha iniciado el trámite parlamentario de una nueva ley de vivienda.

    Viejos problemas, sin resolver, de acceso a un alojamiento digno y nuevos fenómenos, como la demanda derivada de múltiples formas de convivencia, la insolvencia y el empobrecimiento de los trabajadores, que no se están abarcando desde la urgencia que requieren. En definitiva, hablamos de cómo garantizar, en este momento, el derecho a la vivienda que recoge el artículo 47 de la Constitución Española.

    Ámbitos de acción para construir una alternativa

    Hay que afrontar el problema del alojamiento desde la base que ha dejado una crisis sin precedentes que tiene graves consecuencias sociales: el elevado gasto en vivienda (más del 30% de los ingresos del hogar se destinan a ello), las dificultades para afrontar los gastos de vivienda (9,9%), un 10,1% presenta pobreza energética; y donde los colectivos más vulnerables son los parados jóvenes (22,9%), extranjeros no comunitarios (13,5%), hogares monoparentales (18,7%), hogares con hijos dependientes (16,5%).

    En el ámbito urbano y en el mercado inmobiliario se acumulan múltiples necesidades y demandas nuevas, cuya resolución está fuera de las previsiones de los PGOU y cuya gestión supera los instrumentos administrativos de los ayuntamientos (diseñados y con experiencia en ordenar el crecimiento urbano, pero ineficaces para administrar y ordenar las nuevas prácticas urbanas): nuevos hogares insolventes para la compra, migrantes, turistificación, hacinamiento, procesos de expulsión (gentrificación); junto a la acumulación de vivienda en manos de fondos de inversión (4 grandes fondos acaparan 20.000 viviendas, 10.000 de ellas en Madrid); venta-liquidación de patrimonio público, desde el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid con los inquilinos dentro. Infravivienda y poblados marginales son otro capítulo a considerar, con el agravante de la especialización y concentración de los realojos sociales en los distritos más vulnerables.

    El estallido de la burbuja produce una quiebra abrupta de esa quimera llamada capitalismo popular (la aspiración de ser propietarios). La vivienda propiedad- inversión terminó en la ejecución de miles de desahucios hipotecarios y viviendas desocupadas. Lo que conlleva un cambio de tendencia en el régimen de tenencia: la demanda pasa de estar dirigida a la propiedad a que sea mayoritaria la opción del alquiler para los nuevos hogares. Además, la evidencia muestra comportamientos especulativos en el mercado de compra y en el de alquiler, que no pueden ser controlados por las administraciones por la falta de un marco regulatorio (ley de arrendamientos, ley de vivienda, ley del suelo) y que sigue orientado hacia el crecimiento urbano y lastra la opción del alquiler.

    El problema de la vivienda presenta ahora un panorama inédito y desolador: gente sin casas y casas sin gente; demanda insolvente en el mercado inmobiliario para la compra que incrementa la demanda de alquiler, lo que origina desahucios continuos

    La crisis de 2008 ha generado una mayor desigualdad social. El riesgo de pobreza y exclusión alcanza en España el 26,6%

    Una crisis sin precedentes que tiene graves consecuencias sociales: el elevado gasto en vivienda (más del 30% de los ingresos del hogar se destinan a ello), las dificultades para afrontar los gastos de vivienda (9,9%), un 10,1% presenta pobreza energética;

    Tras la crisis de las Hipotecas y de la compra ,el mercado del alquiler despierta de repente (más empobrecimiento, más demanda de alquiler) y, al abandonar la aventura de la compra, descubre el muestrario de abusos en cláusulas y condiciones, que son práctica habitual por falta de adecuada reglamentación de la ley de arrendamientos y una escalada constante de los precios. Así, las viviendas en alquiler pasan del 12% en 2011 (albergan a 2.160.000 hogares), a un 18% en 2017 (albergan a 3.240.000 hogares), lo que supone una media de 180.000 nuevos alquileres cada año (más de un 70% de los nuevos hogares tras la crisis recurren al alquiler). Ello produce un incremento de precios entre 2014-2018 del 20%, Un incremento de precios se traducen en 24 desahucios al día: 14 proceden del alquiler, 4 de ejecuciones hipotecarias y 6 de ocupaciones. Y cada desahucio es un drama sin solución. Los desahucios reflejan dos caras de la pobreza que se manifiestan en el problema de la vivienda: la de los hipotecados insolventes y la de los trabajadores pobres que acuden al arrendamiento como solución. Además, la promoción de vivienda pública ha desaparecido casi por completo y mucho mas si hablamos de Vivienda publica en régimen de Alquiler